Adversas y presionantes siguen siendo las tendencias en contra del proyecto del Archi, quien trae arrastrando el lastre de que Yerena y Chavita lo estén cobijando.
Dos años en el escaparte y con todos los recursos a su servicio no le han sido suficientes para lograr ser reconocido como el gobernante que Vallarta necesita para salir del hoyo administrativo y económico en que la actual administración lo terminó de hundir.
Un pozo que tal vez no es cuestión de pesos y centavos sino de un proyecto municipal, que ha carecido de organización y visión administrativa y política y de la que él forma parte toral.
Ha sido una administración frágil en todos los sentidos, que se ha perdido en los berrinches de un Salvador tan voluble como caprichoso que aún no tiene en claro su responsabilidad para con los vallartenses y mucho menos hacia el Revolucionario que lo llevó al poder.
Todo esto, es un marco lleno de telarañas de irresponsabilidad que le está heredando al tricolor y al propio Archi, que no se le ve en el exterior más que como la continuidad de Chavita; que no respira si Rafael Yerena no se lo ordena.
No es cuestión de si me cae bien o mal, sino de capacidad y aptitud.
Antoinette Beltrán








