Para que el motivador Ramón Chávez mostrara el cobre e hiciera a un lado todo asomo de dignidad y congruencia sólo bastó que le ofrecieran una regiduría, aunque fuera en la última posición.
Ahora resulta que ya se le olvidaron las ofensas, humillaciones y exhibiciones públicas de que ha sido objeto por parte del Archi, de Chavita y todo su séquito. Un patético caso donde fue acusado de Judas.
Pero peor aún y más criticable es su deslealtad con su gente que se esta tragando todo lo que ha despotricado en contra de los grupos de poder comandados por Yerena Zambrano y papá Pimienta cuando no lo valoraron.
Su equipo cercano esta desmembrándose gracias a su nada digna actitud y las reyertas y amenazas que profiere su equipo intimo a todos aquellos que le recuerdan como fue tratado.
Chávez Lara parece no entender la responsabilidad de postularse a la Alcaldía y conformarse con simplemente pertenecer a la nómina municipal, todo esto producto de una actitud débil, vulnerable, indigna.
Lástima, con Ramón queda demostrado que una cosa es ser motivador y otra ser político...
Antoinette Beltrán








